Hay que ver como cambian las cosas cuando conoces a la gente con detalle... En realidad es una cosa que me he imaginado siempre... pero creo que no quería saberlo.


A veces te das cuenta de cosas que no te gustan, y ¿qué haces? Tal vez la vista gorda, o tal vez, giras la cabeza para mirar hacia otro lado, pero nunca vale la pena rendirse. Hay gente que siempre intentará que no le mires de frente, porque temen encontrarse con tu mirada.

Sólo necesito que la vida me dé tiempo para recoger los miles de pedazos en los que quedó convertido mi corazón, pero esta avanza y nunca se detiene para nada... sigue y sigue sin esperar que repares tu herida de combate. Si quieres, sigues, si no, te paras, pero ella jamás dejará de seguir.


Es muy posible que haya aprendido esto demasiado tarde, y aún así, no he podido rehacer mis pedacitos. Pero no me importa, porque la vida se trata de eso, semblar, recoger y cuando no haya siembra, no puede uno dejar de regar, porque sinó, todo se echará a perder.



¿Demasiado triste? No lo creo, más bien, demasiado realista. ¿O no?


Dímelo tú.



Aquí sí me siento bien. Aunque me chafen la cabeza, pienso hacer la mayor de las fuerzas para levantarme. Pese a quién pese.