Nunca he entendido la vida. O tal vez nunca he entendido mi vida. Y no sabría decir qué es peor… Porque cuando no entiendes la vida, al final, se puede decidir vivir la propia vida, pero cuando no entiendes tu vida, la alternativa no la tengo clara.
Llevo toda la vida esforzándome por transmitir al mundo, a la gente que quiero lo que realmente siento. Lo que pienso. Como me pasa a mi cuando veo a alguien que está triste, o contento… Porque puedo entender qué sienten cuando les veo así.
Me resulta realmente triste esforzarme a sentirme feliz, cuando no lo estoy, me cuesta realmente un gran esfuerzo sonreír cuando no tengo ganas… pero lo que me entristece muchísimo es que la gente suelte la frase “¿estás enfadada?” cuando en realidad estoy triste, o desanimada, o cansada o sin ganas. Porque normalmente no estoy enfadada. Y cuando ni la gente que se supone me conoce bien sabe distinguir mi expresión, sólo puedo pensar que así, la vida no tiene sentido. Porque igual ni yo la entiendo. No sé expresar, y por mucho que me esfuerce en hacer las cosas bien, siempre parece que termino ‘metiendo la pata’. Malinterpretando, ¿por inseguridad?...
Estoy muy ofuscada. Ningún gran esfuerzo es suficiente para que la gente que me rodea, la gente que quiero, entienda lo que siento. Siempre acabo molestándoles con mi actitud y eso todavía me entristece más, y es como un bucle que no consigo cerrar.
Lo peor, llegar a casa y seguir sola. Porque al final, eso es lo que me pasa. Me siento muy sola aún cuando estoy rodeada de gente. Porque me siento fuera de lugar. Incomprendida. Y siempre me da la sensación que ofendo a todo el mundo. ¿Malinterpreto? No sé hacerlo mejor… lo siento. No sé hacerlo, y me esfuerzo cada día por tener esa actitud tan positiva….
Así no puedo dejar de llorar. Se me han secado hasta los ojos. Algún día no podré aguantar más. Sólo necesito cariño. Sólo necesito un amigo. Sólo un hombro sobre el que llorar y explicar que no estoy enfadada, sólo estoy triste. Muy triste. Un hombro sobre el que apoyar la cabeza y no tener necesidad de explicar qué siento porque ya lo ha sabido al mirarme a los ojos.
No es una actitud defensiva, es una de cobarde que se esconde.
Ojalá no fuera tan cobarde. Me suicidaría. Sin sentido, la vida no tiene sentido.
Laura.
PD: ¿Hoy no se acababa el mundo? Supongo descansaríamos en paz...
PENSAMIENTOS DE UNA TARDE
Hace 1 semana

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