Definitvamente, los días más grises son aquellos en los que más ganas tengo de escribir. Tal vez porque así, saco de mi aquello que me interrumpe, o simplemente me desahogo y libero mi mente de presiones.

Hoy me gustaría salir ahí y gritarle al mundo que soy más fuerte que todo eso. Pero en realidad no lo soy. He creado una especie de pared, de muro a mi alrededor que apenas me deja moverme. Me protege, me da sensación de seguridad, y me permite vivir sin tener miedo. Pero luego soy consciente que esa pared es sólo imaginaria y que soy lo que soy. Simplemente una simple mortal que tiene miedos, temores y sobretodo sentimientos. No los controlo, y me dominan. Aunque nadie lo ve. Todos piensan que soy tan fuerte y fría que podría doblar al más duro metal con una cálida mirada, qué contradicción, ¿verdad?.

No soy así.

Jamás lo seré.

En días como hoy, me siento débil. Sola. ¿Soy yo? No lo sé. Sólo me siento así, pero sólo tú que me lees, lo sabes.

Hoy no tengo a mis mayores confesoras, las estrellas. El cielo, y las nubes se han empeñado en que afronte la situación sola, y esta vez se han cansado de oirme siempre decir lo mismo sin ver una acción para remediarlo.

Sólo una estrellita se quedó conmigo. Gracias.


Laureta. Encrucijada de pensamientos.

PD: El corazón no habla, pero adivina, aunque calla.