Me canso de repetirme que estamos en esta vida para disfrutar de ella. Cada momento que pasa o cada situación que vivimos no es más que un paso más para acercarnos a aquello que seguro nos va a hacer felices.

Es curioso que a veces las cosas ocurran y que haya que esperar al futuro para entender porqué ocurrieron en su día y comprender qué nos ha llevado hasta ese punto, que pensabas era sin sentido. Pero el tiempo todo lo explica y casi todo lo pone en su lugar.

Cada día tengo menos intereses en este, mi camino en la vida. No veo metas, ni tengo ilusiones, ni consigo entender qué hago aquí. Y tengo muchas cosas buenas que me rodean, que están nubladas porque me empeño en cerrar los ojos ante ellas. Ojalá las viera y las tuviera presente siempre. En todo momento.

Sé que estoy medio loca y que mi capacidad ahora mismo de pensar es escueta y poco lúcida. Estoy triste, y no consigo evitarlo por mucho que me esfuerce, porque uno de las paredes que sujetan mi estructura está resquebradiza. Se rompe y no puedo evitarlo.

Empiezo un nuevo camino. Más sola aún que antes. Busco mis metas. Y igual ahora abro los ojos para ver las cosas que me rodean. Aunque tengo tantas ganas de llorar ahora mismo, que creo que es imposible apartar de mi cabeza las ganas de abandonar que tengo.

Espero volver pronto a mi camino, o que este se junte con el anterior. Te necesito conmigo, más que nunca. No me dejes sola, por favor...


Esperaremos al futuro, espero no muy lejano, para entender el significado de este estado... y de este cambio.


Laureta.